Curas para el Cáncer
 
 
El Flagelo del Cáncer

Algunos Nobel

Citaré algunos científicos, la mayoría premios Nobel: Linus Pauling, Otto Warburg, Alfred Werner, Alexis Carrel, James Watson, Paul Niehans, Rita Levi Montalcini, Frank Macfarlane Burnet, Peter Brian Medawar, Sherwood Lawrence, Robert Mc Carrison, Francis Pottenger Jr., Roger Williams, Werner Kollath y Geerd Ryke Hamer, entre otros que me llevaría amplio espacio evocar por lo corto y práctico de este trabajo.

Es de dominio público que algunos de los trabajos de destacados científicos, solo tienen importancia histórica. Cada vez que hay un Premio Nobel lo dan a conocer con bombo y platillo. Inmediatamente el hecho pasa a formar parte del archivo y el olvido, hay excepciones en que los intereses de la industria no son tocados.

Sus logros se encuentran documentados en las revistas, los portales y los archivos de la ciencia médica. Los ministerios de salud de los distintos países del mundo no los contemplan en el sentido real de incluir sus aportaciones en los sistemas de salud, que beneficiarían a los enfermos y ayudarían en todo caso a los adultos mayores a mantenerse positivos; optimistas, con calidad de vida, en movimiento, activos y productivos en medida de las posibilidades personales de cada quien, como iremos develando mientras avanzamos.

Después de haber revisado y escudriñado sus aportes a la ciencia médica desde finales del siglo XVIII hasta la fecha actual, ha surgido el Protocolo de Tratamiento “Anti-Envejecimiento Celular” para la prevención y el tratamiento del envejecimiento prematuro, las enfermedades crónicas, degenerativas y cáncer etapa I y II.

Mostraré algunas citas de importantes personalidades del mundo científico de la medicina para ilustrar un poco mis argumentos, serán en relación al cáncer ya que puede ser el ejemplo más patético que podríamos referir:

El Químico Linus Pauling, una de las mentes más brillantes del siglo XX, que recibió dos premios Nobel sin compartir y uno de los 10 científicos más importantes de la historia declaro: “Todo mundo debe saber que la guerra contra el cáncer es un gran fraude”.

El Dr. Otto Warburg, también dos veces Premio Nobel, dijo en una reunión de Nobeles el 30 de junio del año 1966 en Inglaterra: “Hoy en día nadie puede decir que no sabe lo que es el cáncer, de su prevención y enfoque de tratamiento, pero cuánto tiempo pasará para que los profetas del agnosticismo apliquen los conocimientos científicos disponibles, mientras que en el inter millones de hombres y mujeres morirán innecesariamente”.

El Dr. James Watson, Premio Nobel por la determinación del ADN, fue más duro cuando los periodistas le preguntaron sobre el Programa Nacional del Cáncer en los Estados Unidos de Norteamérica, les contestó: “Es un montón de mierda”. El Dr. Watson sirvió dos años a la Junta Consultiva Nacional del Cáncer en su país a la que renunció por motivos obvios.

El Dr. Werner, M.D. dijo: “La quimioterapia es un negocio sumamente lucrativo para los médicos, los hospitales y empresas farmacéuticas, ese es el obstáculo número uno para todo progreso en oncología”. Alguien que recibe un diagnóstico de cáncer se enfrenta a una enorme presión del sistema sanitario para que inicie un tratamiento que incluye cirugía, quimioterapia o radiación, en varias combinaciones. En pleno estado de miedo y conmoción muchas personas no pueden competir con la abrumadora autoridad médica, quien presume de una rigurosa investigación científica, sin reparar en que toda esta infraestructura obedece a los intereses del capital farmacéutico. Los oncólogos que trabajan en los hospitales están para cumplir esquemas de tratamiento ya diseñados desde las alturas del poder, para eso los contratan y para eso les pagan.

El Dr. H. B. Jones, profesor de farmacología, fue un eminente estadístico en oncología de los EE. UU., en una reunión con la Sociedad Americana de Cáncer en el año de 1969 declaró: “Mis estudios demuestran en forma concluyente que las víctimas de cáncer que no reciben tratamientos oficiales como cirugía, quimioterapia y radioterapia, viven cuatro veces más en relación con las personas que los reciben y desde luego gozan de una mejor calidad de vida”, no hace falta decir que no volvieron a invitarle.

El Dr. Donald Gould escribió un artículo intemporal denominado “Cáncer una Conspiración en Silencio”; según el Dr. Gould la razón de esta conspiración es el dinero, “No se ha ganado nada”, sentenció. “Los tratamientos se dan incluso, aunque estudio tras estudio quede demostrado que es más perjudicial que benéfico”, y continua con una sentencia de características no humanas: “Los pacientes con los tratamientos oficiales son convertidos en miserables, pero desde luego es cuando más dinero se hace”, y remata: “Siento que envenenan a sus pacientes con droga y radiación y los mutilan con cirugía innecesaria en un intento desesperado por tratar lo intratable con estos métodos”.

The England Journal of Medicine publicó un artículo con el siguiente titular: “El cáncer invicto”, en donde da testimonio de que no hay avances en la materia y que por el contrario los pacientes se deterioran severamente con la consiguiente pérdida de calidad de vida, cuando se someten a los tratamientos tradicionales de cirugía y quimioterapia: de todas, todas mueren, no tienen posibilidad de sobrevivir. Y continua The Journal: “Una de las trampas que hacen es que los pacientes que mueren durante tratamientos de quimioterapia y radioterapia, es que no los contabilizan en las estadísticas porque no terminaron sus esquemas, siempre se mueren en el camino” ¡Nunca los contabilizan! El cáncer va invicto…en cualquier otro grupo de control se cuentan los muertos.

Otras consideraciones del cáncer

Podríamos definir al cáncer como un tumor maligno caracterizado por la proliferación de células anormales que se multiplican sin control, que invaden y destruyen los tejidos orgánicos. Este tipo de crecimientos celulares pierden su compromiso con el órgano que les dio origen, desarrollan programas desleales a su propia esencia, son células traperas que en el afán de subsistir cambian su fuente de energía y comportamiento, al grado de dar muerte a los tejidos normales del organismo.

Las células sanas dependen del oxígeno y de un pH neutro a ligeramente alcalino, las células cancerosas dependen de un pH ácido y no necesitan del oxígeno para sobrevivir. En otras palabras, podría complementar que los tejidos sanos utilizan el ciclo de Krebs para obtener energía de los nutrientes por la vía aeróbica (esto es en presencia del oxígeno). Las células cancerosas utilizan el ciclo de la Glicolisis para obtener energía de los azucares por la vía anaeróbica (esto es sin presencia del oxígeno), es por eso que los alimentos del cáncer son, el azúcar y los bajos niveles de oxigenación tisular.

La Organización Mundial de la Salud establece que el cáncer es una de las primeras causas de muerte en México y en el mundo, por lo que vale la pena hacer especial énfasis en este problema de salud que empieza a ser endémico a nivel global.

Las rutas metabólicas del cáncer

Alrededor del 70% de la constitución física del adulto es agua; el 90% del agua es oxígeno, somos oxígeno, el oxígeno alcaliniza y a la inversa, en medida que bajan los niveles de oxigenación nos acidificamos. La acidez por su propia cuenta baja los niveles de oxígeno y puede conducir al cáncer, de hecho en estos casos la disyuntiva de la célula es morir o mutar, elije mutar, el cuerpo sacrifica una estructura orgánica (la sana), para dar origen a otra (la cancerosa), como un mecanismo de defensa para evitar morir en esta instancia.

El Dr. Otto Warburg comprobó científicamente dos características fundamentales en toda célula cancerosa: se desarrolla al pasar de un pH alcalino a un pH ácido en presencia de bajos niveles de oxígeno. Recibió un Premio Nobel por esta investigación en el año de 1931, así probó que un tejido canceroso tiene un pH ácido siempre menor a 5.5 y que sus niveles de oxígeno se encuentran por menos del 35%. Por estas razones es indispensable contemplar en el tratamiento de estos pacientes, contrarrestar el pH ácido alcalinizándolos y elevar sus niveles de oxígeno corporal oxigenándolos, conviene previamente hacer una depuración orgánica de metales pesados, químicos, toxinas y radicales libres, para liberar a la célula de las causas principales que la obligaron a mutar por la saturación de tóxicos.

Para entender un poco más a fondo estos hechos, es preciso citar las rutas metabólicas del origen del envejecimiento prematuro, las enfermedades crónico-degenerativas y sobre todo del cáncer. Se relaciona con los órganos depurativos del cuerpo humano que son: intestino, hígado, riñón, pulmón, piel y sistema linfático, de los cuales tres son auténticamente filtros: hígado, pulmón y riñón.

Una de las funciones de los órganos referidos es mantener la pureza de los fluidos corporales internos, juzgue usted: en estado de reposo el hígado, el pulmón y el riñón filtran 5 litros de sangre por minuto, equivalente a 300 litros por hora y 7 mil doscientos litros por día, luego si consideramos que un litro pesa 1 kg, entonces estamos filtrando más de 7 toneladas de peso al día, esto nos explica la importancia de mantener los filtros del cuerpo humano limpios y fortalecidos.

La enfermedad se presenta cuando la capacidad de procesamiento de eliminación de desechos es superada, digamos que se generan dos bolsas de basura y se elimina una. La capacidad depurativa de los filtros se supera y los productos de la excreta celular e inorgánicos se empiezan a acumular en la sangre y los tejidos, la sangre se densifica y circula más lentamente, los capilares y grandes vasos inician su reducción de calibre por la acumulación de tóxicos en sus paredes, por lo tanto los nutrientes y el oxígeno no llegan eficientemente a su destino final que es la célula.

Hemos dicho que el 70% del organismo es agua, imagínese la piscina de su cuerpo sucia, porque los órganos depurativos han retenido en sus filtros metales pesados, químicos, grasas saturadas, calcio anómalo, toxinas y desechos metabólicos que a diario normalmente excretan al torrente sanguíneo para ser eliminados por los órganos correspondientes. Los filtros celulares obstruidos y los tejidos orgánicos oxidados engruesan los fluidos corporales, la célula y los tejidos orgánicos se acidifican y los niveles de oxigenación descienden. Todas las enfermedades crónico-degenerativas se relacionan con este mecanismo de acción en menor o mayor grado, dependiendo de cada caso en particular.

En la circunstancia especial del cáncer, la propia célula ya inmersa en un medio extremo de acidez con bajos niveles de oxígeno, manda señales de crisis al cerebro y el cerebro ordena a los propios tejidos comprometidos poner en marcha una ruta alternativa de sobrevivencia conocida como ciclo de la glicolisis o anaeróbica, se sustenta en extraer combustible del azúcar sin utilizar el oxígeno, el resultado final de la glicolisis es el ácido pirúvico que se fermenta y desdobla en ácido láctico, para terminar en etanol y dióxido de carbono. Esta es la fuente de energía de la célula cancerosa, por eso se ha documentado científicamente que el alimento del cáncer es el azúcar.

Este mecanismo de retroalimentación negativa, que se repite constantemente, hace que aumente desmesuradamente la acidosis metabólica y especialmente el ácido láctico en sangre, factores que determinan la fatiga y el dolor extremo en los enfermos terminales de cáncer.

El objetivo en estos enfermos es contrarrestar el estado ácido del paciente y elevar sus niveles de oxígeno, entre otras medidas. ¿Cómo? Limpiando los filtros orgánicos. Es básico eliminar metales pesados, químicos, toxinas, radicales libres y procesos oxidativos de los tejidos celulares, es decir… al limpiar la piscina de nuestro cuerpo se aclaran y fluidifican los líquidos corporales, de esta forma se abre la posibilidad de reactivar el ciclo de Krebs para obtener energía por la vía del oxígeno conocida como aeróbica, que es lo normal del ciclo de la salud y la vida. Los filtros sucios lo conducen a obtener energía de la azúcar por la vía anaeróbica, causa de dolores, insomnio, estrés oxidativo y cansancio crónico por falta de oxigenación celular. ¡Haga su mejor inversión en salud, depure sus filtros orgánicos!

 

Decapitación, quema y envenenamiento del cáncer

Los pacientes sometidos al esquema de tratamiento hospitalario que consiste en cirugía, radioterapia o quimioterapia, regularmente mueren en el camino con la pérdida previa de calidad de vida desde el momento en que son sometidos a la decapitación del tumor, a la hoguera de la radioterapia y el envenenamiento de la célula por la quimioterapia.

Sí, es cierto que la cirugía debería estar indicada cuando el cáncer se encuentra “In situ”, expresión latina que significa “En su sitio”, o que no ha salido del lugar de origen, sin embargo al no existir una forma científica de comprobar fehacientemente este hecho, se vuelve imprudente operar ya que desde el periodo de incubación o latencia de un cáncer primario o secundario, hasta poder ser detectado por los medios usuales de diagnóstico, se lleva en promedio 5 años,  es común que al extirpar un cáncer “In situ”, este ya haya migrado a  otro sitio, por lo que la cirugía se vuelve además de espuria, traumática.  Se intenta erróneamente resolver un problema bioquímico integral adverso con una cirugía….

Regularmente en la práctica médica, los exámenes convencionales muestran que un cáncer en etapa I a II no ha invadido otros órganos, por lo que es frecuente que el cirujano justifique la medida radical y opere, sin embargo las metástasis pueden ocurrir desde la etapa inicial en donde la célula cancerosa no es detectable a los exámenes de laboratorio o gabinete, esta es la razón más importante de la presencia de metástasis posteriores a una cirugía. Cualquier corte sobre un tumor maligno es abonar a su proliferación adyacente o a distancia, debido a que la incisión quirúrgica saca de su nicho a la célula cancerosa. Es por estos motivos que la cirugía resulta sumamente riesgosa y en la mayoría de los casos inútil. En mis más de 30 años de práctica médica conozco cientos de casos de pacientes que mueren devastados en el transcurso del tratamiento oficial.

Desde el punto de vista médico, no alcanzo a comprender la indicación de la quimioterapia o de la radioterapia; desde el punto de vista empresarial lo entiendo, ¡pero no se vale! Sus extremos efectos secundarios y su agresión sistemática al sistema inmunológico del enfermo, aun sabiendo que en estos casos ya se encuentra abatido. Y más…, la quimioterapia y la radioterapia son tratamientos sumamente ácidos, ¿cómo se pretende resolver un problema de salud inmerso en la acidez? Con métodos acidificantes. Es ponerle más leña a la hoguera. Son las razones del por qué los enfermos van a la baja en cuanto inician esta clase de terapias, agravan sus dolencias y complicaciones ¡Afirmo que el tratamiento en contra del cáncer no es el que destruye el sistema inmunológico y mata las células sanas del cuerpo humano! En una pretensión absurda de solo matar las células cancerosas.

La medicina ortodoxa sugiere tratamientos recientes focalizados al respecto, con lo que difiero totalmente, desde mi punto de vista no es entendible que un órgano esté enfermo a este grado y el resto de la economía corporal sana.

Uno de los motivos que no permiten al paciente y familiares ver otras opciones de tratamiento, es el efecto aterrador y estado de pánico que impacta a quien recibe una noticia de esta naturaleza, frente a la autoridad médica oficial. En estos casos conviene tranquilizarse e informarse a fondo para darle paso a la racionalidad sobre el impulso primario de tomar una decisión precipitada. Finalmente la mejor opción es la que usted elige, contando con todos los elementos posibles de asesoría médica.

 

 

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Dr. Guadalupe Chávez Torres
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